Andrés un Quijote sin Sancho.

14/11/2016
Columna por César Langarica Santana.

Lejos de reconocer que él fue el propio culpable de su derrota hoy anuncia que esta pensando irse del PRI que lo hizo candidato, cuando Rafael Yerena lo apoyó era todo un buen hombre, ahora que todo indica que será César Abarca el elegido por los dioses son los malos de la película, donde el villano de su derrota es su ignorancia y su soberbia.

Andrés jamás vio los errores que se cometían, trepado en la soberbia de aquellos candidatos que lo saben todo al llegar su derrota comienzan a buscar culpables en todos lados menos en ellos, quizás el que no atendieran temas de inteligencia electoral como la movilización y el nombrar a sus amigos como Antonio Lugo, quien fue su peor enemigo en la elección.
Pero son habladores y cobardes, lejos de despotricar contra Rafael Yerena podría buscar combatirlo o enfrentarlo de frente, pero eso no pasa, no busca el enfrentar los desafíos en lo que dejó al PRI, Andrés olvida que impuso por dedazo a Antonio Lugo, que él y sólo él lo colocaron, aunque hoy después de su bipolaridad no sabemos exactamente cual Andrés González Palomera fue que lo puso.

La bipolaridad es una enfermedad, en este pueblo con el que primero debe ponerse de acuerdo Andrés es con él mismo, a nadie extraña que hoy se lance a decir que no quiere a Iván Bravo después de que él sea de los pocos que se la jugaron cuando requirió el apoyo para ser candidato contra Adrián Méndez, pero la ingratitud de irse no es pareja, si se va hay que preguntarle si con él se van sus amigos y familiares que tiene en la nomina del Gobierno del Estado incluso la regiduría la obtuvo por el PRI.
Para el mismo PRI bastan y sobran los aspirantes, por eso si se va será uno más, de esos que tanto criticó cuando se fueron, por eso su coraje no tiene fundamento, sus amigos hoy se lo dicen y algunos aunque no se lo digan él sabe que lo piensan, y en gran parte de la derrota en la elección pasada fue no escuchar todas esas voces que hoy parece tenían razón.
Para ganar el PRI no necesita un candidato que se confronte, tampoco uno que se queje mucho y haga poco, requiere que se trabaje conforme a lo que necesite el municipio, que se haga lo necesario para ganar y en los medios buscando justificar su enojo, el daño se hizo el mismo día que le dio la entrevista a Moi Madariaga y se hizo pública, hoy no debe justificar ese acto, debe hacer un análisis de que haciendo lo que hizo no se gano, debe hacerse mucho más y con mucho mayor inteligencia para que la gente lo apoye.
La siguiente elección no es propiedad de nadie, pero si el elector tiene la última palabra, si de verdad se quiere ganar la receta es muy sencilla, buscar que quiere la gente y no que quiere Andrés, lo demás es cosa de buscar algo que en la política es esencial, actuar con mucha agudeza.