Donde quiera hay muertitos señala Arturo.

05/08/2016
Columna por César Langarica Santana.

Esos muertitos tienen nombre y apellido, son familia de alguien, su madre y sus hijos los van a extrañar, al entrar a la iglesia de Guadalupe no estará más la sonrisa de Lili, quien era querida por su siempre amabilidad y servicial forma de atender.

Los muertitos como les llama el presidente municipal le duelen a alguien, no son una cifra, son algo más que una lapida fría, son gente que abrazamos, que su calor era para el hogar de sus seres queridos una fuente de amor y sustento, o simplemente quien le daba luz a la existencia de su mundo que es el hogar de cada vallartense del Vallarta de sus amores dice Arturo.

Estoy seguro que los hijos que vieron en la nota roja de los diarios hace un par de meses a su madre con el cuerpo quemado, apenas reconocible prefieren que los ame menos y los defienda un poco más, por que esos muertitos que ven todos en otros lados es el dolor y un llanto que nadie ve como suyo, porque en todos lados hay, y eso no les sirve de consuelo.

Mal de muchos consuelo de tontos, para la familia Yerena que hoy ve en el luto de su familia un dolor que no entiende como es posible, así viven todos los días en Vallarta los que sufren todos días al salir y no saben si regresaran o pasaran a ser un muertito de esos que Arturo dice que en todos lados hay, al final a él le importa mucho más que los turistas digan que están seguros, los de las colonias a la buena de Dios vivimos todos los días.