Eran quince y parió la abuela.

20/04/2016
Columna por César Langarica Santana.

Hace apenas unos meses Andrés recibe la pregunta directa del jerarca del PRI Rafael Yerena. ¿Usted quiere ser presidente del PRI? La razón, usted es mi propuesta, dicen que como san Pedro antes de que cantara el gallo la negó, de ahí a entonces salieron los acuerdos y todo pintaba para que Iván por fin fuera la estrella del espectáculo, a pesar de ser impulsado por el rencoroso Javier Bravo, podría por fin dejar de se ser el hermano, para ser solo Iván y de ahí en adelante ser su propio arquitecto.

Pero Andrés olvido consensar con él mismo, este desacierto y finta dejó parado al mismo Andrés quien no termina de ponerse de acuerdo con sigo mismo, es bipolar pues, después de mentirle a Rafael Yerena y dejarlo solo después de prender el infierno al romper el acuerdo de Iván no ha tenido un solo momento para comenzar a tender puentes, la regla de oro es tender puentes no quemarlos, sobre todo con todos aquellos que lo ayudaron a llegar, hoy se le ve mano dura con sus amigos y una cama de terciopelo donde duerme con Dávalos.

Pero si el escenario era malo se puso peor, aquellos que juraron nunca volver a ir, se volvieron a ir, la realidad es que nunca regresaron, Heriberto Sánchez cargaba el estigma de un dolor de nunca poder ser y cuando se animó a probar y ver su realidad, fue triste como su pasado va por su interés aunque no lo diga, aunque todos lo veamos y el intente que le creamos el va por un mejor Vallarta, aunque no exista en este hermoso destino alguien que le crea.

Dios los hace y solo se juntan, y como olvidar a Tito y su eterno Sancho el Tony Joya, famoso por sus dagas y el terror que imprime verlo y no pensar en la inseguridad de tu cartera, pero los intereses que los juntan hoy mañana serán una terrible batalla de egos, donde sabemos que al final terminará en divorcio, porque al igual que Andrés son bipolares y terminarán solo de su lado, que siempre ha sido el único que les interesa.

Pero esta batalla en el PRI comenzó en el momento que dejaron jugar libre, y se vio en el horizonte el desgaste que sufre M.C. y que coloca al PRI en el primer lugar, al ver tan cerca el pastel mordió de ese amargo sabor de la codicia, y cada quien quiere jalar de su lado.

La verdad es que hoy solo tres tienen posibilidades en el PRI Andrés, César, y Cheo, de ahí que no les quedaba otro camino a Heriberto y a Tito, en el PRI son mal queridos por esto que hoy hacen, irse cuando les conviene, y sus amigos entre bromas se los dicen, sus hijos son víctimas de la carrilla en sus círculos cercanos y tienen que tragar el amargo sabor de que les llamen traidores a quienes les dieron la vida, al final lo saben y por eso es tan amargo el trago.

Por eso urge "el manotazo" en el PRI, el que venga a poner orden de una vez por todas, y el liderazgo tiene que ser fuerte y contundente, porque es mejor hoy sentar bases firmes, de alguna manera es bueno que se vayan hoy y no cuando de verdad se necesiten, hoy nadie celebra que se vayan pero tampoco nadie los extrañará.