La guerra de los pasteles.

28/03/2016

Columna por César Langarica Santana.
Después de aquel accidente en el que una patrulla de seguridad pública se descubre siendo utilizada para llevar pasteles y tostadas de cueritos para una fiesta privada ya nada volvió a ser igual, un elemento gravemente lesionado, una mujer policía que era llevada por otro policía que al final no serán castigados a pesar de que el presidente dijo que lo haría.

Llovieron denuncias donde se sabía que dicha mujer policía todos los días llevaba a su hija y sus hermanos a escuela de la colonia Guadalupe Victoria, pero como esas denuncias eran medios de comunicación y el presidente Arturo pidió a los ciudadanos que denunciaran, pues estas fueron hechas a Campoy y en lugar de actuar contra los elementos, previo a la denunciante los riesgos que corre si presente la denuncia.

Sabíamos que no podría existir tal impunidad de usar las patrullas todos los días a la vista de todos en escuelas o fiestas, donde acuden cientos de padres de familia sin que Campoy lo supiera y protegiera estos hechos, pero una cosa es saberla y otra estar seguros, tener el dicho de las denunciantes, ver el caso donde casi pierda la vida un elemento de la policía no bajo las balas enemigas, bajo la imprudencia e impunidad de sus compañeros y amigos que no les importa poner en riesgo la vida de los demás, con tal de hacer lo que sea para su beneficio particular.

Pero una cosa es que el presidente de una orden y otra muy diferente que la acaten, es notorio que nadie le hace caso, parece que las ordenes del presidente terminan en las esquinas de las calles haciendo más grandes los cerros de basura, nadie lo obedece, casi podría jurar que se mueren de risa al leer los medios de comunicación o al escuchar las denuncias en radio cuando dicen que los van a castigar.

¿Quién protege a la policía que usas las patrullas? Esa es la pregunta que todos nos hacemos, y nadie responde debido al miedo que representa "vérselas" con quien la protege, por ende todos callan en una silencio que apesta a corrupción y que llena de lodo a una administración que si bien recibió un caos del anterior presidente, parecía que sólo protegía a Mochilas, ahora sabemos que de los polvos de aquellos lodos resurgen con más ganas y amenazan con terminar en pantanos de ciudadanos que vivimos la inseguridad en Puerto Vallarta.

El Puerto Vallarta que dicen amar o el que dicen que va a buen Puerto no es el mismo que los ciudadanos viven todos los días, el que queremos es libre de inseguridad, que si bien es difícil se tiene que demostrar que se busca, que todas las patrullas anden en las calles persiguiendo delincuentes y no repartiendo pasteles o cueritos, mientras en las calles las madres se quedan sin hijos que son asesinados para robarlos, mujeres pierdan a sus maridos por no contar con seguridad en las calles por falta de patrullas o de policías, el Puerto que todos queremos es uno donde se demuestre que se quiere o cuando menos que tienen ganas de hacer las cosas bien.