No hay ley que valga.

30/12/2016

Columna por César Langarica Santana.

Vemos a delincuentes que roban sin temor alguno a la autoridad, vemos a un crimen organizado que ajusta cuentas o asesina por el simple poder de poder hacerlo, aún así se ha mostrado débil, frágil, sabe que no puede poner orden como tampoco ha podido la autoridad, por eso los delitos saltan a cada Oxxo o tienda de la esquina donde el ciudadano temer ser asaltado o víctima colateral de una guerra que no es la suya y al final termina siendo quien la pague.

Ya se fue Campoy y ahora se va Pina Ibarria y llegan a los puestos elementos que conocen y saben hacer su trabajo, se espera que sean ellos quienes por fin logren poner un poco de orden, aunque llegan por ser profesionales, no son parte del equipo de privilegiados amigos o quienes realizan negocios a su alrededor. ¿Qué será de mayor importancia para Arturo Dávalos la seguridad de los Vallartenses o sus amigos?.

Para nadie es extraño que realizan negocios al amparo de los puestos, basta ver como KIa abrió sus puertas en un terreno propiedad de los hermanos del Regidor Peri Cuevas, sin mostrar algún permiso de protección civil, sin mostrar licencia de construcción y sin que fuera molestado, pero si un humilde vendedor de donas intenta vender su productos es acosado, hasta tres inspectores llegan a detener semejante delito, como si vender donas fuera delito federal, pero los tiradores de droga pasan a un costado y se voltean a otro lado, es mas sencillo tirar las donas a un joven humilde, atentar contra un vendedor droga que se defiende es otra cosa, ahí es donde les falta valor.

Al presidente no se le ve que quiera un mejor Puerto Vallarta, no trata con la misma rudeza al empresario que viola las leyes para abrir un negocio como al vendedor de donas, queremos que al asesino se le trate igual que a los que quieren ganarse el sustento de cada día y no saben como o no tienen para pagar las cantidades de dinero que los hicieran voltear hacia otro lado.

El detenido por ser presunto operador del cartel de Jalisco comía con funcionarios de Movimiento Ciudadano, danzaba de oficina en oficina en presidencia, presumía ayudar a ganar a Ramón Guerrero, le entregaron 6.5 millones de pesos para eventos, no vivía en la clandestinidad, era visto a plena luz del día con ellos. ¿Como es que nadie lo denuncio?.

Se va el año con tantos recuerdos de una administración entre el escandalo que viven ahora en todo el estado pero envueltos entre sangre, olor a crimen organizado y una impotencia al no ver resueltos los temas de inseguridad que no se vivía aún en la peor época de la historia en Vallarta, si lo bueno se queda. ¿Cuando se va lo malo? o mejor aún, ¿cuando se irán los malos?.

A la seguridad le hace falta inversión en el tema de inteligencia, que veamos una policía que sea superior al crimen organizado, que tengan las herramientas necesarias, podrían empezar con por fin de una vez arreglar el sistema de video vigilancia en la ciudad si no es mucho pedir para el presidente Arturo Dávalos, es apenas una muestra de tener ganas, hay que ver si las tienen.