Afirma Manuel “Chino” Pérez: Los Bebederos Públicos, un gran esfuerzo de Seapal

“Estamos muy agradecidos, hay veces que los niños no traen para gastar en una botellita de agua”. Los Bebederos Públicos de Seapal Vallarta, tienen cobertura actualmente en el Fraccionamiento Marina Vallarta, Malecón del centro de la ciudad, Zona Romántica, Cancha Guillermo Rodríguez Cruz y en el Campo de Softbol de la Unidad Deportiva Municipal, Agustín Flores Contreras. En este último punto, recientemente Andrés González Palomera, director del organismo e invitados especiales, dieron el corte del listón inaugural a esa infraestructura incluyente, ecológica y pet friendly. Manuel Pérez Jiménez, ex pelotero profesional que militó en los Naranjeros de Hermosillo y Mayos de Navojoa e incursionó en entrenamientos de Grandes Ligas de Beisbol en la Unión Americana, se mostró contento con la puesta en marcha del bebedero a este espacio. “Estamos muy agradecidos, hay veces que los niños no traen para gastar en una botellita de agua, entonces esto va a ser muy necesario”, subrayó el popular “Chino”, quién ahora se dedica entrenar a los pequeños en esta disciplina y es encargado del campo de Softbol. Exhortó a la comunidad de deportistas y sus familiares, a cuidar y darle buen uso al Bebedero, toda vez que “es un gran esfuerzo el que se hace para que lo tengamos aquí”. Reconoció en Andrés a un gran amigo y se mostró positivo acerca de la relación para continuar con beneficios para los niños, “porque afortunadamente con el director tenemos muy buena comunicación y le gusta mucho el deporte, por ello sabemos que nos va a apoyar en todo”. Por su parte, Ramón Moreno Fuentes, parte del staff de entrenadores del equipo Gallitos de Ligas Infantiles de Tlaquepaque, Jalisco; al encontrarse jugando un partido amistoso en tierras vallartenses, manifestó su agrado por este bebedero. “Estaría muy padre que en mi municipio implementaran una iniciativa igual. Si cuentas por niño y por equipo, esto representa un gran ahorro para el bolsillo en el agua”, concluyó. Por R. Couto.