Solo cuando les conviene.

26/02/2016
Después de años de no hacer obras, el Ayuntamiento se ha colgado de lo que hacen los gobiernos federal y del estado pero como no hay luna de miel que dure 100 años en cuanto esas obras generan molestias son responsabilidad de todos menos del Ayuntamiento.

Siglos pasaron antes de que se lograra sacar a los camiones del centro, mas de una vez al día se les llenaba la boca diciendo que es una responsabilidad del Estado, hoy que se logra mas de un boletín y rumor hacen correr diciendo que es un logro del Municipio.

Me recuerdan aquellos años en los que los empresarios pedían dinero a manos llenas para obras que ellos consideraban prioritarias, bastaba decirles que ellos pusieran un peso y el Estado ponía dos para verlos poner tierra y mar de por medio para no volverlos a ver.

Hoy eso pasa en Vallarta, cuando el Gobierno del Estado monta el recurso para rescatar el centro, el Ayuntamiento propone empresas constructoras, dice qué calles arreglar, cuándo hacer las obras y hasta con qué adornos las quiere.

Solo que si en esa calle se cae al remodelar, produce ruido, polvo o cualquier zumbido de zancudo, de inmediato genera boletines culpando a los gobiernos del Estado y Federal, por eso no es extraño que ante el maltrato de unas mulas no sea capaz de multar a la empresa constructora pero si de lanzar en redes su ira desencadenada.

Debe decirse que en esta era maltratar a cualquier ser vivo es una aberración, hemos dejado atrás la época de las cavernas y por ello no debe sonar extraño los ataques contra cualquiera que lo haga, lo extraño es que si cuando menos presume que la obra es suya. ¿Por qué no hay castigo contra los culpables? Si ellos presumen realizar la magna obra de La Cruz no debe costarles nada dejar de maltratar a esos pobres animales.

No es cuestión de repartir culpas, es la doble moral de culpar a los demás de las malas decisiones y colgarse medallas de otros cuando lo que deberían hacer es, si no es mucho pedir, usar mejor la lana en lo que más se requiera y de pasada multar a la empresa.
Por César Langarica Santana.