Violada y asesinada.

05/12/2016

Columna por César Langarica Santana

De repente sintió un cuerpo extraño desnudo sobre ella, la sometía a la fuerza, luego la agresión verbal donde le describía que abusaría de ella, ella se negaba a ser violada y perdía en su lucha algunas uñas, él la golpeaba una y otra vez con tanta fuerza que apenas lograba mantenerse consiente, la golpeaba con vasos, contra las macetas y al final ella logró tener a la mano un vaso de la licuadora y golpearlo, lo que hizo que el agresor por fin aturdido por el golpe desistiera de su intento por abusarla y asesinarla.

Su vecina marcaba al número de emergencias, recuerda que cuando le preguntaron los elementos entre que calles se encontraba no supo que contestar y fue ahí que buscó un recibo y volvió a llamar para darles las calles entre las que se encontraba, fue hasta entonces que la policía comenzó a ir al lugar, no podía de dejar de escuchar los gritos de su vecina que pedía auxilio, me van a matar, me van a violar, auxilio.

La vecina se asoma mientras espera a los policías, ve salir a su vecino que semanas atrás se había tratado de meter por un tragaluz a su casa, le da miedo, se mete a su casa, siente mucho terror pero vuelve a salir, va a la casa de su vecina y la llama, no se escucha nada, vuelve a llamarla y le dice que es su vecina, entonces sale y esperan a la policía, cuando esta llega sienten un alivio, pero es sólo pasajero, ahí comenzó un calvario que Liz jamás creyó vivir.

Los policías fueron informados de que la persona estaba identificada y sabían donde estaba, pero recién arrancaba el nuevo proceso de justicia y a pesar de que recibieron capacitación reconocen que no sabían que hacer, no tenían material para realizar su trabajo, las fotos para llenar las carpetas de investigación las hacen con sus celulares, tienen que conseguir hojas y papel para realizar su trabajo y nunca les han entregado una grabadora para los interrogatorios.

Por eso que se escapara y nadie supiera del responsable no fue sorpresa, aún así días después la Fiscalía después de una investigación lo detuvo y puso a disposición de la autoridad correspondiente, sería el primer juicio oral en Puerto Vallarta, fue para muchos algo inédito, en menos de un año se llevó a cabo y en menos de una semana después de conocer a todas la partes el juicio iniciaba teniendo que destituir a los abogados del inculpado por incapacidad, se pusieron unos de oficio que al final terminaron en una sentencia de culpable, lo que origino una sentencia de cuatro años y dos días.

Así vive el ciudadano común en Puerto Vallarta, hoy le damos espacio a su sentir en esta columna y esperamos que se la última víctima que viva y sienta lo que hoy describe.

Esto es lo que describe ella:
Tentativa de violación como medio comisivo la violencia (que por cierto casi me mata), violencia de género (que según los jueces no se da) allana mi morada en una hora en la que con certeza me iba a encontrar dormida, y por lo tanto indefensa, me fracturó nariz, desprendimiento de uñas, derrame de mi ojo, derrame cerebral entre otras multiples lesiones, me lesionó mi vida, tuve que abandonar mi casa porque ni la familia del delincuente este tiene decencia, tratando de proteger mi integridad. Pago la hipoteca de mi casa que tuve que abandonar y renta por un lugar más seguro y todo para nada; y lo peor que algunas mujeres se apiaden de sujetos así, digan que pobrecito.